Poesia
La verdad es simple.
La tocas,
te hiere la piel
y sangras.
Sal
en las grietas
de la herida.
No consuela.
Corta.
Arranca de tajo
el tumor
de la mentira.
Qué feroz
la adicción de no mirarse.
Huir del filo,
del cuchillo
que rompe la ilusión.
Cobardía
no permitirte sentir.
La verdad es simple.
No se comprende,
se sostiene.
La verdad es simple: es.
La tocas,
te hiere la piel
y sangras.
Sal
en las grietas
de la herida.
No consuela.
Corta.
Arranca de tajo
el tumor
de la mentira.
Qué feroz
la adicción de no mirarse.
Huir del filo,
del cuchillo
que rompe la ilusión.
Cobardía
no permitirte sentir.
La verdad es simple.
No se comprende,
se sostiene.
La verdad es simple: es.
Una noche mojada,
Un vino y una guitarra.
En mi mano, una pluma,
Y en mis ojos, nueve letras.
Cajones llenos
de historias viejas;
En el armario sonrisas,
Llenas de telarañas.
Una noche mojada,
Tu perfume, tu liga
Y mi sábana.
¿Otro vino?
Otra palabra.
Una noche mojada,
con lágrimas de tu recuerdo
y mi corazón que sangra.
Un vino y una guitarra.
En mi mano, una pluma,
Y en mis ojos, nueve letras.
Cajones llenos
de historias viejas;
En el armario sonrisas,
Llenas de telarañas.
Una noche mojada,
Tu perfume, tu liga
Y mi sábana.
¿Otro vino?
Otra palabra.
Una noche mojada,
con lágrimas de tu recuerdo
y mi corazón que sangra.
Al principio,
En la cama,
Una almohada.
Un espacio reducido
En el que yo no entraba.
Promesas, palabras,
historias que me contabas.
Una sola almohada.
Eramos tú y yo?
Tan solo mi esperanza.
Anhelos, castillos en el cielo.
Al final, siempre,
una sola almohada.
A veces
no puedo entenderme
con el mundo humano.
Mi mundo de sensaciones
se amplía
al carácter vibratorio
de la naturaleza.
Justo cuando se arrojan
las primeras sombras
del atardecer,
Mi instinto causal
se muestra atraído
por la debilidad senil
de nuestra voluntad.
Me anuncia el cielo
que ninguna causa
que desate pasiones
puede quedarse inherente.
Que si de penas muero,
me guarde en el mar.
Pero el ancla
se mantiene en lo sublime
y solo me queda
contarle a las olas
sobre las cenizas brutales
que mi pecho guarda,
De los goces
mezclados con sinsabores
de la vida encarnada,
y de la constante enemistad
a muerte
contra la sensualidad,
a la que, espiritualizada,
llamamos: amor.
no puedo entenderme
con el mundo humano.
Mi mundo de sensaciones
se amplía
al carácter vibratorio
de la naturaleza.
Justo cuando se arrojan
las primeras sombras
del atardecer,
Mi instinto causal
se muestra atraído
por la debilidad senil
de nuestra voluntad.
Me anuncia el cielo
que ninguna causa
que desate pasiones
puede quedarse inherente.
Que si de penas muero,
me guarde en el mar.
Pero el ancla
se mantiene en lo sublime
y solo me queda
contarle a las olas
sobre las cenizas brutales
que mi pecho guarda,
De los goces
mezclados con sinsabores
de la vida encarnada,
y de la constante enemistad
a muerte
contra la sensualidad,
a la que, espiritualizada,
llamamos: amor.
Soy Itzel,
una pajarita cantora explorando la vida en la tierra a través del arte ritual.
Soy un alma melancólica
que encuentra alivio en el regazo de la poesía.
Actualmente escribo canciones de paz y consciencia,
y deseo seguir habitándome
a través del mundo que se teje
en el espacio/tiempo de la letra, la palabra y mi espíritu.
Anhelo seguir aprendiendo nuevas formas de nombrar lo sagrado,
de escribir libros que abracen el instante
y lo vuelvan eterno,
que resguarden mi experiencia humana
como un testimonio hecho arte.
una pajarita cantora explorando la vida en la tierra a través del arte ritual.
Soy un alma melancólica
que encuentra alivio en el regazo de la poesía.
Actualmente escribo canciones de paz y consciencia,
y deseo seguir habitándome
a través del mundo que se teje
en el espacio/tiempo de la letra, la palabra y mi espíritu.
Anhelo seguir aprendiendo nuevas formas de nombrar lo sagrado,
de escribir libros que abracen el instante
y lo vuelvan eterno,
que resguarden mi experiencia humana
como un testimonio hecho arte.